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Dos aviones se han estrellado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Poco después, una tercera explosión ha provocado el derrumbe total de uno de estos edificios. Casi simultáneamente, otro avión se ha estrellado contra el Pentágono y, poco después, se ha registrado otra explosión en el Capitolio, al tiempo que la segunda de las Torres se ha derrumbado. Todo indica que se trata de atentados terroristas, aunque de momento varios grupos terroristas palestinos se han desvinculado de los ataques. El número de víctimas podría ser muy elevado, ya que las Torres, de más de cien pisos cada una, estaban a esa hora llenas de gente debido a que en su interior hay muchas oficinas y los dos aviones que se han estrellado eran aviones de pasajeros secuestrados minutos antes. EE.UU está en alerta máxima: todos los edificios públicos han sido evacuados y los aeropuertos se han cerrado. Hace escasos minutos, otro avión podría haberse estrellado en Camp David.
Según la CNN, el primero de los aparatos que se ha estrellado contra una de las Torres Gemelas es un avión de pasajeros, concretamente un Boeing 767 de American Airlines, que se dirigía a Boston y que había sido secuestrado minutos antes.
Apenas 18 minutos más tarde, otro aparato se estrellaba contra otra de las Torres. Todo apunta a que se trataba también de otro avión comercial secuestrado. Minutos después, una de las Torres se ha desplomado al parecer después de que varias explosiones se hayan registrado en su interior.
Más ataques en el Pentágono y el Capitolio: se caen las Torres Gemelas
Poco después, un nuevo ataque se ha producido en el pentágono, en Washington. Todo apunta a que podría tratarse de otro avión que se ha estrellado intencionadamente.
Más tarde, otra explosión se registraba en el edificio del Capitolio, sede del poder legislativo, también en Washington.
Casi simultáneamente a estos dos ataques, la segunda de las Torres Gemelas se ha derrumbado. En estas Torres, repletas de oficinas, trabajan cerca de 50.000 personas, por lo que el número de víctimas podría ser muy elevado.
Poco después, otro avión se estrelló en el estado de Pensilvania. Podría tratarse de un Boeing 747, que cayó cerca de la localidad de Jennerstown, a unos 130 kilómetros de la ciudad de Pittsburgh, según los medios locales.
Edificios evacuados y aeropuertos cerrados
EE.UU se encuentra en estado de máxima alerta ante la posibilidad de nuevos atentados. La Casa Blanca y el Capitolio recibieron ordenes de evacuación inmediata, lo que provocó alarma en el centro de Washington.
Todos los vuelos en Estados Unidos han sido suspendidos para evitar nuevos atentados.
La autoría de los atentados, una incógnita
El Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), contrario al proceso de paz en Oriente Medio, se ha atribuido en un principio el atentado: se trata de uno de los grupo radicales que instaban al líder palestino Yaser Arafat a que suspendiera las negociaciones con Israel y rechazara las presiones de Estados Unidos. Según el secratario general del FDLP, Naif Hauatmeh, "Arafat tiene que unirse con sus fuerzas a la Intifada (levantamiento) de nuestro pueblo y no someterse a las presiones de Clinton y Barak".
Sin embargo, hace escasos minutos, el FDLP se ha desvinculado de los ataques.
Mensaje de Bush
En un mensaje televisado de apenas un minuto de duración -que ha tenido lugar poco después del primer atentado contra las Torres- el presidente de EE.UU, George W. Bush ha afirmado que todo indica que se trata de un acto terrorista pero ha señalado que “el terrorismo no podrá contra nuestro país”. Bush, que regresará de inmediato a Washington, ha anunciado una investigación exhaustiva y ha señalado que la prioridad ahora es ayudar a las vìctimas.
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PATRICIA MALLADA Huesca
Los siete montañeros que fueron rescatados el sábado en el pico Garmo Negro, cerca del balneario de Panticosa, tras verse sorprendidos por un alud, están fuera de peligro, aunque uno de ellos, Richard Robles, el último deportista localizado, continúa ingresado en el hospital San Jorge de Huesca, en el servicio de Medicina Interna. Richard Robles, de 31 años y vecino de Basauri (Vizcaya), fue rescatado tras permanecer atrapado en la nieve durante casi cuatro horas y evacuado en helicóptero al centro sanitario, donde ingresó con síntomas de hipotermia, aunque su pronóstico era leve.
Javier Lucas, otro de los montañeros afectados, visitó ayer por la mañana a Richard Robles y afirmó que «permanecerá en observación unos días; se siente como si le hubiera pasado un tren por encima, pero se encuentra bien». Lucas relató que su compañero, al verse atrapado por el alud, «estuvo moviéndose hasta que perdió el conocimiento y sólo recuerda que deseaba tomarse una Coca-Cola».
Lucas explicó que cuando el vio el alud corrió «un par de metros y , aunque la avalancha me hizo rodar –recuerda–, me dejó mirando al cielo y pude salir». A la primera persona que vio fue a su compañero Álvaro Paz, que también había salido por sus propios medios y, entre los dos, lograron rescatar a otros cuatro montañeros. «Yo tenía miedo de que cayera otro alud y quería encontrar a Richard, escarbábamos tratando de dar con alguien».
La suerte acompañó a estos montañeros, seis vascos y uno madrileño, al lograr salir con vida del impresionante alud que se les vino encima a la una del mediodía del sábado, y que pudo alcanzar un kilómetro de longitud. El caso de Richard Robles es casi un milagro, dado que, según las estadísticas, «las probabilidades de encontrar a alguien vivo tras permanecer más de treinta minutos debajo de la nieve son escasas», explicó ayer a este periódico José Antonio Cuchi Oterino, profesor de Hidrología en la Escuela Universitaria Politécnica de Huesca.
El alud que se produjo en Garmo Negro es una avalancha de placa, «habitual en el Pirineo y muy típica de la zonas de altura en esta época del año», indicó el profesor. Los aludes de placa se producen por la acumulación de nieve transportada por el viento y depositada sobre nieve más suelta, creando un manto inestable, en las zonas situadas a sotavento.
José Antonio Cuchi, que casualmente se encontraba el sábado muy cerca de la zona donde se produjo la avalancha y pudo ver en el collado el corte de la placa, señaló que este tipo de alud se desencadena por la rotura de la capa de nieve, «provocada al soportar algo de peso, probablemente porque algún esquiador o montañero se pone encima y rompe el equilibrio». Es entonces cuando se produce el deslizamiento de la placa.
La zona del balneario de Panticosa y sus accesos es uno de los puntos donde mayor número de aludes se ha producido en el último siglo. No hay que olvidar que los aludes son un fenómeno recurrente, es decir, vuelven a producirse en la misma zona al cabo del tiempo. Sólo desde diciembre, se han registrado en Panticosa cuatro aludes. Uno de ellos atrapó a un montañero que fue localizado muerto un día después.
El buen tiempo animó en la jornada del sábado a muchas personas a salir a la montaña, a pesar de que Protección Civil había alertado del riesgo fuerte de aludes (riesgo 4) por encima de los 2.200 metros, que todavía persiste.
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